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Remontando el Lozoya desde el Pontón de la Oliva Ver más Rutas

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La ruta transcurre desde la Presa del Pontón de la Oliva, remontando el río Lozoya, antes de su desembocadura en el río Jarama, por la vía de servicio del Canal de Isabel II, hasta la Presa de La Parra.

Por el camino se observa gran variedad de especies arbóreas y arbustos: fresnos, sauces, tejos, retamas, jaras, rosas silvestres, romero, enebros, saúcos, álamos, acacias, alisos, arces, almendros... así como gran cantidad de aves y anfibios. Aunque no es frecuente verlos, también habitan por la zona conejos, liebres, corzos, jabalíes y zorros, ademas de vacas.

Es una ruta de fácil ejecución, muy recomendable en primavera con la floración y el río es su mayor auge. Es muy importante recordar que hay que cuidar todo el entorno y el agua.

Ampliar plano de la ruta Recorrido recomendado para senderismo
  • Distancia Madrid-Punto de inicio: 62 Km.
  • Acceso a punto de inicio: Autovía A-1 hasta el Km. 50, a la altura de Venturada, se coge el desvío a Torrelaguna por la carretera N-320. Se cruza Torrelaguna dirección Patones, por la carretera M-102, hasta llegar al Pontón de la Oliva, pasado Patones de Abajo
  • Transporte público: Desde Madrid (Pza. Castilla), línea 197 (Continental Auto). En transporte público se puede ir hasta Patones de Abajo, a unos cinco kilómetros del inicio de la ruta.
  • Duración de la ruta (aprox.): 5 h. 30 min.
  • Distancia aproximada: 7 Km. (sólo ida)
  • Dificultad: Baja
  • Recomendaciones: Es importante llevar agua para reponer fuerzas y, en los días de mucho calor, disponer de la protección necesaria
  • En esta ocasión, la ruta propuesta lleva a recorrer el río Lozoya, desde el Pontón de la Oliva -una de las más antiguas presas de la época de la reina Isabel II- situado poco antes de su desembocadura en el río Jarama, y hasta la Presa de La Parra, a poca distancia de la gran Presa de El Atazar.

    Se llega al Aparcamiento Ver foto del punto 1 habilitado cerca del Pontón de la Oliva, donde se puede dejar el vehículo.

    Desde este punto, se toma un camino que sale justo frente a la entrada al aparcamiento, cruzando la carretera Ver foto del punto 2. Se sigue el camino y, a pocos metros, se cruza un portón Ver foto del punto 3 y se continúa por el camino, de muy fácil acceso, hasta que se llega a las instalaciones de la Presa del Pontón de la Oliva.

    Hay que pasar al otro lado del muro de la Presa, yendo siempre por el lateral izquierdo de ésta, dejando el muro a la derecha Ver foto del punto 4.

    Para ello, hay en encaminarse por un pasillo en dirección a una edificación de una planta Ver foto del punto 5 y que se bordea, tras la cuál se ve un estrecho paso por unas escaleras Ver foto del punto 6, por las que hay que subir.

    Una vez pasadas las escaleras, se divisa un precioso paisaje del entorno del río Lozoya. Inicialmente se va por un pasillo, entre el muro que forma la montaña y la protección de una barandilla Ver foto del punto 7, mientras se recorre el cañón de piedra caliza que predomina en esta parte inicial del recorrido y que es muy frecuentado por los escaladores.

    Al llegar al final de este pasillo y terminar la barandilla, se encuentra una bifurcación en el camino, hay que tomar el sendero que se encuentra a la derecha Ver foto del punto 8. Desde cierta altura, se van contemplando las vistas del río y la frondosa vegetación que lo rodea Ver foto del punto 9.

    En algún momento de este tramo aparecen otras bifurcaciones que llevan hacia abajo, al río, pero que no se deben tomar, se sigue por el sendero a media ladera Ver foto del punto 10 Ver foto del punto 11.

    Es abundante la variedad de especies arbóreas a lo largo de esta ruta, y en esta primera parte sobre todo destacan los fresnos Ver foto del punto 12.

    Durante esta primera parte del recorrido es muy frecuente ver y oír, en la ladera contraria del río, numerosos escaladores subiendo las paredes de la montaña.

    El camino comienza a girar hacia la izquierda, siguiendo los meandros que forma el río, justo a la altura de un derrumbe de piedras que se observa en la ladera de enfrente Ver foto del punto 13.

    Se sigue este sendero, aunque irá cambiando su aspecto, llegando en algún momento a zonas en las que se abre entre grandes árboles Ver foto del punto 14. Tras caminar por una zona bajo los árboles, protegidos del sol, se pasa por una de las muchas edificaciones del Canal de Isabel II que hay en el recorrido Ver foto del punto 15. Tras ésta se sigue junto a una zona destinada a la explotación ganadera, donde se encuentran algunas vacas, que incluso muchas veces se dejan ver en gran parte de la ruta pastando libremente. Más adelante, se cruza una puerta de malla Ver foto del punto 16, por una zona más ancha de camino.

    Pasada esta valla, se toma un camino ancho hasta el final del recorrido y que forma parte de las vías de servicio utilizadas por el personal del Canal de Isabel II.

    A lo largo de la ruta es posible ver distintas indicaciones de las instalaciones del Canal, como las Minas de ataque Ver foto del punto 17, galerías horizontales que servían de acceso para el transporte de materiales y la entrada de trabajadores durante la construcción de la Presa de la Parra.

    Se pasa junto a canalizaciones de agua por el camino Ver foto del punto 18, así como numerosas especies de árboles y arbustos (fresnos, sauces, retamas, jaras, rosas silvestres, romero, enebros, saúcos, álamos, acacias, alisos, arces, almendros, etc.), muchas de avanzada edad y tamaños considerables.

    El camino continúa de forma muy fácil y sin posibilidad de pérdida. Como referencia, se pasa sobre un pequeño conducto que cruza uno de los muchos arroyos que van al río Lozoya Ver foto del punto 19.

    Otra referencia en el camino, será un gran fresno en el que merece la pena descansar bajo su sombra, en caso de necesidad Ver foto del punto 20.

    Más adelante, se camina junto a una Almenara de Sedimentación Ver foto del punto 21, lugar donde, en el interior del edificio se quedaban retenidas las arenas arrastradas por el agua, de forma que el canal no se cegase.

    Unos cuantos metros más adelante, se anda con cuidado, pero sin miedo, por una zona donde están las abejas trabajando, preparando la miel tan famosa de la zona. Este lugar está perfectamente señalizado.

    A no mucha distancia se llega a la Presa de Navarejos Ver foto del punto 22, construida en 1860, en tan solo cinco meses y de la que puede verse el muro curvo y una ruinosa caseta de compuertas.

    Ya no queda mucho para el final. Se sigue el mismo camino que hasta ahora y que lleva al destino final, pasando por una larga recta, flanqueada en varios tramos por hileras de grandes árboles Ver foto del punto 23, por la que se camina hasta llegar a la Presa de La Parra Ver foto del punto 24, destino final. Sobre la Presa hay una pasarela, utilizada para labores de mantenimiento, se debe tener mucho cuidado si se cruza por ella.

    Desde este punto, una vez descansados y después de haber repuesto las fuerzas con un buen almuerzo, hay que retornar al lugar de partida por el mismo camino por el que se ha venido.

    Pontón de la Oliva Ver foto del punto A

    En 1848, reinando en España Isabel II, Madrid tiene 206.000 habitantes, número que crece rápidamente dada su condición de capital del Reino. Salvo una minoría de privilegiados que sí disponían de agua en sus residencias, el resto de los madrileños se abastecían de la que, procedente de los denominados "viajes de agua", brotaba de 54 fuentes y distribuían 920 aguadores.

    El Gobierno del Reino, presidido por Juan Bravo Murillo, se hizo cargo del problema y tras algunos estudios preliminares firmó una Real Orden por la que se nombraba una comisión para que se encargara de examinar las posibilidades de abastecimiento.

    En diciembre de ese mismo año, los ingenieros Juan Rafo y Juan de Ribera, presentaron la "Memoria razonada sobre las obras necesarias para el abastecimiento de agua a Madrid", en la que se incluyeron los datos relevantes del proyecto, así como su presupuesto y financiación. En esta memoria se sentaron las bases de lo que sería el proyecto de abastecimiento a la capital, decidiéndose como fuente el río Lozoya por la calidad y pureza de sus aguas.

    La captación se decidió junto a la Dehesa de la Oliva, unos centenares de metros aguas arriba del encuentro con el río Jarama. En el paraje se encuentra un pequeño puente de piedra (Pontón), que salva la corriente.

    El 11 de agosto de 1851, el rey consorte Francisco de Asís puso la primera piedra de la Presa. Las obras continuaron hasta 1857. En 1860 se prolongó el canal siete kilómetros aguas arriba, mediante un túnel practicado en la roca de la ladera derecha y se construyó una pequeña presa de captación (Presa de Navarejos) para poder tomar el agua lejos de las calizas. Esta obra y la construcción del canal de Guadalix, llevada a cabo el año anterior, permitieron abastecer a la capital hasta la finalización de la Presa de El Villar, en 1882.


    Presa de La Parra Ver foto del punto B

    Fue necesario construirla (entre 1900 y 1904) debido a los frecuentes aterramientos de la Presa de Navarejos. Desde esta pequeña presa-azud, se inicia un canal de un kilómetro que llega hasta Navarejos.

    La Presa de La Parra tiene una altura de cinco metros, una longitud de coronación de 38 metros y, en la actualidad, aprovecha los 50 últimos hectómetros cúbicos del Embalse de El Atazar.


    Últimas actualizaciones del reportaje (textos y fotografías)
    Julio 2005

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